Sentir miedo no significa haber perdido la fe. Puedes llevar tu incertidumbre a Jesús y buscar serenidad para responder con sabiduría.
Hazla tu oración
Jesús, aquí está el miedo que no sé resolver. Quédate conmigo en esta incertidumbre, calma lo que me desborda y muéstrame la acción prudente que sí puedo tomar. Amén.