El fruto duradero no nace del esfuerzo aislado. Permanecer cerca de Jesús reordena el corazón y da profundidad a nuestras acciones.
Hazla tu oración
Jesús, cuando quiera sostenerlo todo por mi cuenta, recuérdame permanecer en ti. Forma en mí paciencia, constancia y un fruto que sirva a otros sin buscar reconocimiento. Amén.