Nombrar la angustia no debilita la fe. Jesús mismo muestra que podemos orar con honestidad mientras buscamos fuerza y ayuda para atravesar lo que viene.
Hazla tu oración
Jesús, no quiero ocultar el temor que siento. Acompáñame, fortaléceme para el próximo paso y guíame hacia apoyo inmediato y seguro si la crisis supera mis fuerzas. Amén.