Tu dignidad no aumenta ni disminuye al compararte con el salario, la carrera o el reconocimiento de otros. La generosidad de Dios invita a agradecer y actuar con justicia.
Hazla tu oración
Jesús, líbrame de una comparación que amarga lo recibido. Dame gratitud por mi camino, valentía para buscar condiciones justas y generosidad para celebrar el bien de otros. Amén.