La paz de Jesús no nos encierra; nos ayuda a volver a la vida con aliento y propósito. Un paso seguro puede convertirse en esperanza compartida.
Hazla tu oración
Jesús, entra en los lugares donde el miedo me ha encerrado. Dame paz sin prisa, seguridad para avanzar y una manera concreta de llevar aliento a otra persona. Amén.