Amar a Dios y amar al prójimo no compiten entre sí. La fe se vuelve entera cuando la devoción produce respeto, cuidado y bien concreto para quienes están cerca.
Hazla tu oración
Jesús, reúne mi amor a Dios y mi amor a las personas. Enséñame una devoción práctica, respetuosa y libre de control, capaz de cuidar a mi comunidad con verdad. Amén.