La paz también puede comenzar con una responsabilidad asumida. Reconocer el daño y buscar una reparación segura abre espacio para relaciones más verdaderas.
Hazla tu oración
Jesús, muéstrame la parte que me corresponde reconocer. Dame humildad para reparar, prudencia para elegir un acercamiento seguro y respeto por los límites de la otra persona. Amén.