Antes de llenar el día de tareas, vuelve a lo esencial: la presencia de Dios, el sustento de hoy, el perdón y el cuidado frente al mal.
Hazla tu oración
Jesús, ordena mi semana desde tu manera de orar. Danos lo necesario para hoy, forma en mí un corazón dispuesto a perdonar y guíame lejos de aquello que destruye. Amén.