No toda demanda merece una respuesta inmediata. El silencio con Jesús puede ayudarte a distinguir entre presión, responsabilidad y propósito.
Hazla tu oración
Jesús, aquieta el ruido que compite por mi atención. Dame criterio para elegir prioridades, valentía para decir no cuando corresponda y disposición para cumplir bien lo que sí me toca. Amén.